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Todos eran mis hijos. Tolcachir. Entrevista PDF Imprimir E-mail
Escrito por José R. Díaz Sande   
Miércoles, 15 de Septiembre de 2010 07:28
 

TODOS ERAN MIS HIJOS

Arthur Miller vuelve al Teatro Español de Madrid. Vuelve, porque en el 2009 lo hizo de la mano de Mario Gas con La muerte de un viajante. Ahora la mano que la acompaña es Claudio Tolcachir (Argentina, 1975),...  


TODOS ERAN MIS HIJOS

 

FOTO BASE: JEAN PIERRE LEDOS

 


Arthur Miller vuelve al Teatro Español de Madrid. Vuelve, porque en el 2009 lo hizo de la mano de Mario Gas con La muerte de un viajante. Ahora la mano que la acompaña es Claudio Tolcachir (Argentina, 1975), y también vuelve porque el desembarcó en la Sala Pequeña  del Teatro Español con su exitoso trabajo La omisión de la familia Coleman (2005), en el 2009. Supimos de su “gracia”, como decían los antiguos, a través de esa impactante familia, pero venía con un “bagage” anterior: actor, director y docente.

FOTO: JEAN PIERRE LEDOS

Joe Keller y su familia se instalan en el Teatro Español hasta el 31 de octubre. Después la gira comenzará por el Teatro Arriaga de Bilbao, Vitoria…y otras plazas en espera.  

Joe Keller es Carlos Hipólito – el, hasta hace poco, eterno joven – que, de un tiempo a esta parte, ha comenzado a interpretar papeles de más edad. No es que se sintiera ofendido por ofrecerle este papel con el que le recordaba su edad, sino “flipó” cuando Claudio Tolcachir le propuso interpretar a Joe Keller, el patriarca de una familia modélica de un barrio de una ciudad estadounidense.

  • Enseguida fui al libro y releí la descripción del personaje:” Joe, 65 años, alto, robusto”. Me miré al espejo y me dije: “Yo creo que se ha equivocado”.

CARLOS HIPÓLITO
FOTO: JEAN PIERRE LEDOS

La incertidumbre de Carlos estaba justificada, porque la de robusto, alto y 65 años no es su mejor descripción. Y si no vean al susodicho en esta imagen:

  • La verdad es que no pensé en Carlos al principio – revela Claudio. A Carlos lo había visto en Glengarry Glen Ross, dirigida por Daniel Veronese – director argentino cotizado en España en estos últimos años - y ya ahí me sedujo su trabajo, pero cuando lo tuve ante mí físicamente, fue un gran placer el poder encontrarme con él y ver que podía encajar en el personaje. El reparto lo había hecho la directora de producción Ana Jelin – Producciones Teatrales Contemporáneas -, mis ojos españoles,  y me confirmé que Carlos podría ser Joe Keller.

Todos eran mis hijos nos introduce en el conflicto de Joe, un próspero industrial y un exitoso hombre de negocios. 

  • Es una obra que despliega una actualidad abrumadora – advierte Claudio. Miller nos hace volver a cuestionarnos los valores más básicos de una sociedad que parece haberlos olvidado hace mucho. Y si bien la época en que transcurre nos remite al pasado, el debate moral al que nos somete nos coloca irremediablemente en el presente. Así y todo, es en los vínculos de los personajes, en sus secretos, en sus omisiones, donde se ubica el núcleo de la obra. Y esta posibilidad de investigar en las relaciones humanas fue la razón por la que elegí dirigir esta obra. 
   

TODOS ERAN MIS HIJOS.
TEATRO RECOLETOS DE MADRID, 1963
DIRECCIÓN: RICARDO LUCÍA
RICARDO LUCÍA, BERTA RIAZA, MARIA LUISA PONTE, FÉLIX NAVARRO.

TODOS ERAN MIS HIJOS.
ESTUDIO 1 TVE.
MARÍA LUISA MERLO, JOSÉ BÓDALO, FERNANDO GUILLÉN 

TODOS ERAN MIS HIJOS.
TEATRO BELLAS ARTES, 1988
DIRECCIÓN: ÁNGEL GARCÍA MORENO
AGUSTÍN GONZÁLEZ, JUAN MESSEGUER, BERTA RIAZA, FERNANDO HUESCA


NO SE TRATA DE UNA REPOSICIÓN,

SINO DE UNA RECREACIÓN ABSOLUTA.

FRAN PEREA, GLORIA MUÑOZ, JORGE BOSCH
FOTO: JEAN PIERRE LEDOS

En Argentina, en el 2010, Claudio ya dirigió una versión con actores argentinos. Ahora para la temporada 2010 – 2011 la vuelve a “remontar” con actores españoles: Carlos Hipólito, Gloria Muñoz, Fran Perea, Manuela Velasco, Jorge Bosch, Alberto Castrillo-Ferrer, Ainhoa Santamaría, Nicolás Vega y María Isasi.

No se trata de “remontar”. El montaje de Argentina es muy diferente
– precisa Claudio -, pues, en general, ya cuando se cambia un actor, se cambia la obra. Algo similar a lo que sucede con los inmigrantes cuando llegan a un Continente, el ambiente cambia. Aquella propuesta argentina era diferente, por lo tanto no se trata de una reposición sino de una recreación absoluta.


El texto de 1947, tras su estreno en Broadway, es premiado por el Círculo de Críticos Teatrales de Nueva York y también recibe el Premio Donaldson. Con todo, pasados los años, en sus sucesivas reposiciones Todos eran mis hijos, se ha resentido de cierto peso al ser un teatro, como todos los de Arthur Miller, basado en la palabra, a veces detallista. Esta versión es del propio Claudio Tolcachir:

MANUELA VELASCO, FRAN PEREA
FOTO: JEAN PIERRE LEDOS

  • No es una versión libre. Es una adaptación, que he procurado sintetizar al máximo. La he enfocado en modo de que la acción avance. Se trata de una obra con mucha información y he procurado evitar las reiteraciones, necesarias en los años 40, pues aquel público no tenía tanta información. He intentado que la traducción fuera realmente teatral, pues muchas veces las traducciones las hacen personas que no son de teatro. He mantenido el tiempo y el espacio: cerca del fin de la guerra, pero he evitado citar lugares y tiempos concretos, para mostrar que eso no sucede sólo en una familia, porque el conflicto trasciende la temporalidad y la sociedad de entonces. Es el fin de la guerra y por parte del patriarca de la familia, el paradigma del éxito, está la obsesión de dejar dinero a sus hijos. Uno de los aspectos que he potenciado es el humor. He puesto especial interés en una labor de síntesis y cómo trabajar los momentos de tensión. Por eso, no es posible que el público “sienta cierto peso”.

MÁS ALLÁ DE LA DENUNCIA DE LA GUERRA

GLORIA MUÑOZ, CARLOS HIPÓLITO, NICOLÁS VEGA
FOTO: JEAN PIERRE LEDOS

Desde el estreno en 1947 la crítica y comentaristas han subrayado, fundamentalmente,  la dimensión de la denuncia de la guerra.

  • Y ahí está – confirma Claudio -, esa denuncia es muy clara a través de la guerra y el conflicto armado. No obstante va más allá, pues apela a la responsabilidad de cada uno y si se diera la misma situación, probablemente se reaccionaría de la misma manera. Ahora la situación se da igualmente desde otras dimensiones: la ecología, las guerras actuales, la solidaridad… Quiere decir que se ha hecho más universal. Todos, actores y yo,  coincidimos en que la guerra no nos interesaba para nada,  y sí el deseo del éxito y el sentido de responsabilidad que siguen existiendo. Por eso, lo que la obra crítica sigue viva.

Joe Keller, sin la robustez de la acotación teatral de la que advierte Miller, para Carlos Hipólito:

    CARLOS HIPÓLITO
    FOTO: JEAN PIERRE LEDOS

  • …es un regalo para un actor. Es muy poliédrico, pues toca muchos palos. Es muy bonito de hacer. Me atrapa mucho emocionalmente. No comparto su forma de actuar, pero lo entiendo muy bien, hasta el punto de que, desde el patio de butacas el propio Joe Keller me ha dicho satisfecho: “¡Cómo lo haces!”- bromea Carlos.

Es teatro de la palabra, algo que se ha potenciado en estos  últimos años, tras superar la obsesión y la fascinación por un teatro de imagen. Miller abunda en el “verbo” en sus obras.

    CÁNDIDO (VOLTAIRE)
    TEI (TEATRO ESPAÑOL INDEPENDIENTE), 1976

    ASÍ QUE PASEN CINCO AÑOS
    (FEDERICO GARCÍA LORCA), 1978
    CARLOS HIPÓLITO, ESPERANZA ROY, VIRGINA MATAIX 
    TEC  (TEATRO ESTABLE CASTELLANO),
    TEATRO ESLAVA (Madrid)

  • Estoy muy feliz, pues este tipo de textos nos cuentan historias conmovedoras y muy cercanas – recuerda Carlos. El teatro, en general, es un espejo para que la gente vea las cosas que pasan, y el teatro, tal como lo enfoca Claudio es lo que me gusta: ver un cachito de realidad y un trozo de vida. Trabajar con este señor (Claudio) es un privilegio y un placer, sobre todo cuando nos dejó obnubilados con La omisión de la familia Coleman, y sólo tenía 27 años. Le doy las gracias por llamarme y haber hecho este reparto. Lo que sí quiero subrayar es sería incapaz  de poder hacerlo sin los compañeros, pues somos un equipo, en el que las individualidades no interesan mucho.
  • Carlos Hipólito está habituado a la interpretación grupal. Muchos años en el equipo formado por William Layton, Miguel Narros, José Carlos Plaza que, abiertas las puertas con la democracia, pululaban con un teatro de compromiso. Posteriormente el teatro público y el comercial, así como el cine y la televisión le han ido llamando repetidamente, obteniendo éxito tras éxito. Los premios inundan su casa: cinco veces premio de la Unión de Actores (1991, 1996, 1999, 2006, 2007), Premio Max al mejor Actor Protagonista (1999), premio Mayte de Teatro (2005), Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid (2005). Su dimensión audiovisual ha hecho familiar su rostro para quienes no se pasean por los aledaños del teatro. Ello ha provocado ese comentario cuando lo descubren sobre las tablas: “¿Sabes que Carlos es actor de teatro?”

  • Es lo que tiene la televisión. Con la comedia Arte estuvimos 3 años y nos vieron 2.000.000 de espectadores. Con la televisión llegamos a 200.000.000 millones. 

EN LOS AÑOS MOZOS DESEABA 

METERSE EN LA PIEL DE ANNE DEEVER.

EL DESTINO LA RESERVABA PARA KATE KELLER.

GLORIA MUÑOZ
FOTO: JEAN PIERRE LEDOS

Kate Keller, la mujer de Joe, es Gloria Muñoz. Allá por los años vecios a la recién creada democracia española, Gloria se enfangaba en los Grupos de Teatro Independiente y con textos comprometidos. Ello le ha dado respetabilidad y solidez en su profesión. Todos era mis hijos ya había aparecido, como golosina,  en los años de la Escuela de Arte Dramático.

  • En la Escuela de Arte Dramático quise hacer Ann Deever  - la joven novia de Larry. Ahora mi edad ya no me lo permitiría. La posibilidad de acceder a este texto ya era a  través de Kate y, felizmente,  se ha hecho realidad. Me están saliendo personajes, en estos últimos tiempos, que son un bombón. Para preparar a Kate, si te metes en la intimidad de las familias, puedes entender sus reacciones y su comportamiento.

FRAN PEREA (CHRIS KELLER):

MI VUELTA AL TEATRO ME ERA NECESARIA

FRAN PEREA, MANUELA VELASCO
FOTO: JEAN PIERRE LEDOS

CARLOS HIPÓLITO, FRAN PEREA
FOTO: JEAN PIERRE LEDOS 

Chris Keller – el hijo menor – lo interpreta el actor y cantante Fran Perea (Málaga). Tras su licenciatura en Arte Dramático en Málaga, se traslada a Madrid y su rostro empieza a ser familiar en el mundo televisivo: Al salir de clase (Hugo), Los Serrano, que le abrió las puertas como cantante, pues interpretaba la canción de la cabecera de dicha serie. Uno más uno son siete fue número uno en las listas de ventas y le llevó a su primer trabajo discográfico: La chica de la habitación de al lado, por el que obtuvo cuatro discos de platino y un disco de oro. Compaginó este aspecto musical y televisivo con el cine y el teatro.

  • Chris es apoliédrico. Es un personaje que pasa por todos los estadios los que para una persona y madura en escena. Tiene que ser mejor, pues tiene que sobrevivir. Es un tipo bueno como personalidad, y estupendo para interpretarlo. Tenía ganas de volver al teatro y he tenido la suerte de hacerlo con estos compañeros. Disfruto con el aprendizaje gradual que vas teniendo a lo largo de los ensayos. Mi vuelta al teatro era necesaria. Yo salí del teatro. A pesar de que me conozcan por la televisión y eso da satisfacción, el trabajar en teatro es un placer y para mí la vida - declara Fran Perea.

    La escenografía y el vestuario de este montaje refleja los años cuarenta del siglo XX. Según Tolcachir:

    • La mantengo en su época pero sin subrayarla en exceso. Nunca pensé actualizarla visualmente y, por lo general, respeto las épocas. El teatro es poesía y tiene la virtud, aún estando en su época, de hacer posible la actualidad. Por otro lado la construcción de los personajes, por parte de Miller, absolutamente moderna. Son complejísimos, mentirosos y divertidos. Dicen sólo una parte de la verdad y la manipulan. Solamente Chris es el que no percibe ni ve nada. 

 

CARLOS HIPÓLITO, GLORIA MUÑOZ
FOTO: JEAN PIERRE LEDOS

CLAUDIO TOLCACHIR

 

 

  • Es un idealista – añade Gloria.

  • Ha estado, durante la guerra, al frente de una Compañía – precisa Fran Perea -, y desaparecido su hermano Larry vuelve a la carga y se compromete a tomar las empresas. No quiere ver la realidad que le rodea 

  • Debido a esa complejidad – añade Carlos Hipólito -, son unos personajes tan humanos. No son unos arquetipos. 

  • Es lo que hace que Arthur Miller sea un clásico – remata Gloria.

A Claudio, Producciones Teatrales Contemporáneas, cuya directora de producción es Ana Jelin, le propuso 4 trabajos. 

  • Propuse Todos eran mis hijos. Le  ha tocado a Arthur Miller.

     

 


José Ramón Díaz Sande
Copyright©diazsande

 

   

 

Última actualización el Sábado, 09 de Octubre de 2010 15:37
 
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