Teresa Berganza. Homenaje. Gala Imprimir

TERESA BERGANZA
 
"AHORA SÍ QUE PUEDO DECIR 
QUE ÉSTE HA SIDO
EL DÍA MÁS FELIZ DE MI VIDA"
 
FOTO: JAVIER DEL REAL

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Ahora sí que puedo decir que éste ha sido el día más feliz de mi vida", de este modo concluía el discurso Teresa Berganza en su Homenaje por todas su carrera artística y que coincidía con su cumpleaños "cuatro veces 20". Tras las intervenciones musicales y la lluvia de pétalos de rosa hacia Teresa, cuando entraba en el escenario, comenzó su discurso desdoblando unos papeles:"Los que me conocen saben que soy fácil a la lágrima, por eso he escrito estas palabras, pero tras esta magnífica gala ya no tiene sentido".
 
 
 JOSÉ IGNACIO WERT / TERESA BERGANZA
FOTO: JAVIER DEL REY
JOSÉ IGNACIO WERT / TERESA BERGANZA/ GREGORIO MARAÑÓN
FOTO: JAVIER DEL REY
Salvo un pequeño amago de emoción y el frenar con los dedos el lagrimal, su voz sonó firme y segura, llamando hacia la protección y fomento del mundo de la música, la ópera y la cultura. Con elegancia y sin violencia, instó a no olvidar la necesidad de la cultura. Era otro modo también de protesta a lo acaecido al inicio de la Gala, cuando el actor y maestro de ceremonias de la Gala  José Luis Gómez saludó al Ministro de Educación, Cultura y Deportes José Ignacio Wert. El abucheo con pateo y Fuera!¡Fuera!" ensordeció la sala, repleta hasta la lámpara. En menor cantidad se intentaban superponer aplausos, imagino hacia el ministro y no tanto hacia los que denunciaban el abandono del mundo cultural por parte la Instituciones Públicas, bien por cerrar el grifo de ayudas, bien por el desproporcionado IVA. Detrás de mí un señor comentaba a su señora: "y esto son los jóvenes ciudadanos europeos". Ganó el abucheo, más que los aplausos. Otra parte del público se abstuvo.
 
Tras la tormenta vino la calma, y prosiguieron los saludos de rigor por parte de José Luis Gómez y concluyó: les dejo con "Pérez". Alejo Pérez, el director de la orquesta de la primera parte centrada en Gioachini Rossini (La gazza ladra, Tancredi, Semiramide, Il turco in Italia, Il barbieri di Siviglia) y fragmentos de Zarzuela (La linda tapada, La tempranica, Doña Francisquita, La tabernera del Puerto). La segunda parte la ocuparía Wofgang Amadé Mozart (La clemenza de Tito, Don Giovanni, Le nozze di Figaro), bajo la dirección de Sylvain Cambreling. Estos dos compositores convivieron muchos años en el repertorio de Teresa Berganza
 
Teresa se confesó "muy madrileña, pues nací a cinco minutos de aquí" (la calle de San Isidro) , del Teatro Real, antiguo Teatro de los Caños del Peral que construyeron Fernando VII y la reina Isabel II. "Fue Conservatorio de Canto, no el mío", después Auditorio y "hay que agradecer a Valcárcel (José Manuel González Valcárcel)  el que no hubiera taponado el foso, por si en un futuro fuera necesario".
 
El Teatro Real abre sus puertas como Teatro de la Ópera, tras la reconstrucción por parte de los arquitectos José Manuel González Valcárcel y Francisco Rodríguez de Partearroyo. El 11 de octubre de 1997 se inauguraba. Una leyenda o realidad describe el momento poético en que Valcárcel descubre la caja escénica. Un gran muro había acortado el escenario para Sala de Conciertos. Había que derribarlo. El arquitecto pidió sólo un martillo para derribarlo. Golpeó, sin mucha fuerza, el muro y el agujero descubrió, en un silencio de años, el fondo del escenario. Siempre había pensado que podría ser recuperado como Teatro de Ópera.
 
"A ese Teatro Real llegué tarde. Canté solo algún recital".
 
Ahora el Teatro Real le brinda este homenaje, al que acudieron para interpretar los diverso fragmentos operísticos y de zarzuela: el barón bajo-barítono belga José van Dam (1940), que en 1983 participaba en la ópera San Francisco y que retomó en 2004. Los aplausos como reconocimiento a toda una vida próspera como cantante irrumpieron en su primera salida. Otros participantes fueron Sofía Solovy, Serena Malfi, Ekaterina Siurina, Auxiliadora Toledano, Jonathan Lemalu, Helene Scheiderman, Raúl Giménez, Luca Dall'amico, Susana Cordón, José Carlo Marino, Tassi Chistoyannis, Savid Alegret, Annick Massis, Meire-Nicole Lemieux, María Bayo, José Bros y Carlos Álvarez, con el que el público se volcó en aplausos, una vez que reaparecía en el mundo operístico tras haber mantenido un paréntesis desde 2005.
 
Teresa Berganza posee una abundante discografía de Zarzuela, aunque no ha interpretado ninguna sobre el escenario. El mundo de la zarzuela está vinculado a Teresa por nacimiento y por su aprecio como valor musical. "He cantando zarzuela en recitales por España y por el extranjero, donde la aprecian mucho y es un agradable descubrimiento para ellos". Insistió en la protección de la zarzuela y situarla en el puesto que se merece.
 
En cuanto a la ópera instó para que  no se olvidara y protegiera haciéndola llegar a todos los públicos. La ópera, subrayó, no es un fenómeno sólo de los cantantes. Es un conjunto más amplio. Una unión de todas las artes y de los técnicos que la hacen posible y del público, ya que sin él no tendría sentido. De ahí la necesidad de la protección de la cultura. Con la ópera "nos evadimos de las miserias de la vida".
 
Como agradecimiento fue besando con efusión a cada uno de los participantes, deteniéndose en aquellos que están más próximos a ella por enseñanza o por otros motivos. Fue especialmente emotiva con Auxiliadora Toledano, que a su intervención lírica precedió un emotivo agradecimiento porque "siempre ha estado  cerca de una en los momentos brillantes y en otros menos brillantes". La emotividad que desarrolló con Carlos Álvarez, puede ser interpretada como un gracias por haber vuelto a los escenarios.
 
Teresa ha obtenido a lo largo de su carrera muchos Premios. En este acto se le concedía la más alta distinción española en el ámbito de las Artes y Cultura: la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, concedida el 3 de mayo por Real Decreto, "en reconocimiento a su trayectoria internacional, mantenida y aclamada en una carrera superior a medio siglo de actividad profesional que la emplaza, por sus atributos extraordinarios, entre los primeros cantantes del siglo XX".
 
 
 
 
Sus últimas palabras aludían a este Premio: "Ahora me meterán en un cuarto y me concederán una medalla: la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio".
 
Lo del "me meterán en un cuarto" ha resultado un tanto extraño, ya que esperábamos que la Medalla se le impusiera ante la vista del público que había aplaudido sin cesar. Posiblemente, tras el incidente del principio, no convenía terminar con otro abucheo cuando el Ministro Wert hiciera su entrada en el escenario. Era mejor mantener el recuerdo de los aplausos y del diluvio de pétalos de rosa que caían  desde lo alto.
 
 


José Ramón Díaz Sande
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BOGUSŁAW TRZECIAK

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