Maribel y la extraña familia. Gerardo Vera. Crítica Imprimir

MARIBEL Y LA EXTRAÑA FAMILIA
LA LUMINOSIDAD DEL SER HUMANO
 
 
 LUCÍA QUINTANA / MARKOS MARÍN
FOTO: GREY GARDEN
Si hay un título conocido de Miguel Mihura es Maribel y la extraña familia. No quiere decir que otras producciones suyas no lo sean, pero Maribel ha tenido un encanto especial. Con este título Miguel Mihura recibió su tercer Premio Nacional de Teatro en 1959 (antes lo había conseguido por Tres sombreros de copa y Mi adorado Juan). La situación roza los límites del jocoso absurdo, lo cual le proporciona un atractivo especial.
 
Gerardo Vera para esta temporada de verano, en el Teatro Infanta Isabel, estrena una nueva versión que es bastante fiel al original, salvo la traslación de la acción a los años cuarenta, cuando en realidad Mihura la situó en 1959, fecha de su estreno. Tal cambio de época parece ser una elección de tipo estético, puesto que tanto una década como otra, para el espectador de 2013, sigue siendo lejana y, sí se me apura, ambas se fusionan como sucede cuando los siglos transcurren, y englobamos distintos años en una época: edad media, edad moderna... La traslación en este texto concreto importa menos, porque lo que sigue vigente es el fondo de toda esta extraña familia. Anotar sólo un pequeño anacronismo sin gran importancia. La Tía Paula guarda cuidadosamente el disco "microsurco", pues estos discos cogen en seguida polvo. El "microsurco" nace en 1949, y su divulgación es a mediados de los años cincuenta del siglo XX. En esas fechas es una novedad y de ahí que Mihura haga alusión a tal detalle. Al trasladar la acción a los años cuarenta, habría que hablar de disco de pizarra (pasta) que son los que estaban en el mercado, pero el polvo en estos es menos importante pues no hay electricidad estática como en los de vinilo y los surcos son autopistas. Pero esto podemos considerarlo como una licencia por aquello de que en el teatro "tutto è convenzionale".
 
Lo importante de la obra es su estructura narrativa, su poética impregnada de surrealismo y toques de absurdo, y sobre todo el mostrarnos lo que Luigi Pirandello ya había atacado en Así es si así os parece: Las cosas son como queramos verlas y nosotros somos lo que los otros quieren que seamos. Por eso, los personajes ven a los otros bajo una mirada bondadosa, ingenua o más profundamente: no quieren ver la realidad porque lo que interesa es el presente, que es lo que nos puede llevar hacia adelante. Además ¿cuál es la realidad?, ¿la que creemos ver son los ojos? Y en ese contexto hay un guiño bastante grande a una situación social represiva. Todos los personajes terminan por liberarse de un lastre y una etiqueta que les ha tatuado una determinada sociedad. Estas sesudas reflexiones nos las entrega Mihura en clave de humor e intriga, a través de unos diálogos y personajes muy bien construidos. El tema de fondo, que sigue siendo válido y la fluidez de los diálogos, permiten que esta extraña historia se convierta en atemporal.
 
La versión de Gerardo Vera es limpia, divertida y fluye con ritmo. El personal que asiste no tiene tiempo de aburrirse. En el ambiente flota el interés y la acogida hilarante por parte de los espectadores, incluyendo aplausos intermitentes. El aplaudido final corrobora el éxito de texto e interpretación.
 
Maribelreúne a actores de diversas generaciones: jóvenes, maduros y "viejos", como gusta definirse Alicia Hermida (Tía Paula), según propias declaraciones. Por decirlo de una vez, todos han sabido captar el talante de sus personajes.  Alicia Hermida (Tía Paula) y Sonsoles Benedetto (Doña Matilde, madre de Marcelino), son las provectas en edad que muestran una hilarante simpatía y nos fascinan. Componen sus personajes muy cuidadosamente, y Alicia se permite atacar unos compases de baile que llevan al público al aplauso.  El personaje de Marcelino que interpreta Markos Marín, no es un personaje fácil, ya que tiene ese punto de desconcierto que bascula entre la ingenuidad, la timidez, cierto infantilismo y capacidad de decisión. Markos Marín consigue que confluyan todos estos aspectos. El peligro de presentarlo como un tontorrón, gracias a Dios, está totalmente ausente.
 
Lucía Quintana  es Maribel.En su "curriculum" abundan personajes que podríamos llamar vulgarmente: serios. Por eso sorprende gratamente su vis cómica, manteniendo siempre el pulso a su personaje para que no se desboque facilonamente. Evita el cliché teatral de la "prostituta", término que siempre evita Mihura y prefiere el de "cabecitas locas" o "chicas alegras", porque en el fondo Maribel es "costurera". Esa dualidad del personaje sabe transmitirla.
 
Después están las chicas, la otras cabecitas locas: Chiqui Fernández, Elisa Gelabert y Macarena Sanz. Resultan divertidas, dibujando bien la línea de sus personajes sin caer en el tópico. Tanto por la construcción de los personajes como por su interpretación, conseguimos intuir su alma. Sus escenas divierten al público.
 
Abel Vitón en un papel menor, cumple, como es propio de él, su cometido con la sobriedad y control al que nos tiene habituados. Javier Lara se desdobla en dos personajes: Don Luis, el médico, y el maestro de ceremonias de la "boîte". En este último muestra soltura, gracia y una capacidad rítmica junto a Elisa Gelabert en la parte musical que desencadena el aplauso del público.
 
Maribel encontró, en el pasado, una versión musical (CLIKEAR). Sus creadores pensaron que el texto tenía algo de musical. En esta ocasión no se llega a tal, pero sí se recurre a algunas partes musicales, que poseen la virtud de la discreción y aportar cierto elemento de espectáculo. Además del dúo mencionado, es un acierto la interpretación de las tres cabecitas locas. Tanto este número como el anterior esbozan el recuerdo de una época.
 
Maribel se desarrolla en dos ambientes: la casa de la tía Paula en la calle Hortaleza y la de Marcelino en el pueblo junto al amenazante lago.  Se ha evitado el realismo escenográfico, salvo en los muebles. Además de ser una poética elegida, también hay que señalar que no están los tiempos para grandes escenografías. Se ha recurrido a fondos construidos con telas fruncidas y laterales del mismo estilo. No hay cuadros como manda el guión y menos animales, la cacatúa, como también lo manda. Sin embargo, se ha sabido captar la esencia: el oscuro de los laterales y la barroca cama dan buena cuenta de un mundo trasnochado y, en cierto grado, tétrico.  Los sonidos y la imaginación del espectador suplen la parte visual.
 
Lo más curioso de este texto de Mihura es que en ese ambiente claustrofóbico y lúgubre, los personajes poseen una gran luminosidad muy alejada del espacio físico que les rodea.
 
Dicho todo esto, sorprende enfrentarse con un tipo de teatro de otra época. Hoy vamos por otros caminos, y esto se nota. No obstante, se sale satisfecho de la sala.
 
Al volver a ver a Miguel Mihura sobre el escenario, uno se percata de que ha dejado huella en guionistas de televisión que se han lanzado por la telecomedia.  Los personajes casi surrealistas, las situaciones insólitas y los diálogos a los que recurren, parecen arrancados de cualquiera de los textos del dramaturgo.
JAVIER LARA / ALICIA HERMIDA / CHIQUI FERNÁNEZ / SONSOLES BENEDETTO / LUCÍA QUINTANA /
MARKOS MARÍN / ELISA GELABERT / ABEL VITÓN / MACARENA SANZ
FOTO: GREY GARDEN
 
 
Título: Maribel y la extraña familia
Autor: Miguel Mihura
Escenografía y Vestuario:  Alejandro Andújar
Iluminación: Juan Gómez Cornejo
Coreografía: Chevi Muraday
Video-escena: Álvaro Luna
Diseño de Sonido: Ricardo Rey
Peluquería/Sastrería: Iris Dueñas
Maquillaje: Sylvie Imbert
Jefe Técnico: José Luis Ramírez
Regidor: Octavio Romero
Ayudante de Dirección: José Luis Arellano
Ayudante de Escenografía: María Matas
Ayudante de Vestuario: Carmen Mancebo
Jefe de Producción: Jair Souza-Ferreira
Prensa: José Luis Collado
Fotografía cartel: Asís Ayerbe
Diseño gráfico: Ricardo Fernández
Construcción decorado: Odeon Decorados
Producción Ejecutiva: Víctor Fernández Guerra
Producción: Grey Garden
Agradecimientos: Centro Dramático Nacional, Antoñita viuda de Ruiz
Producción: Grey Garden
Intérpretes (por orden de aparición): Alicia Hermida (Doña Paula), Abel Vitón (Don Fernando / Don José ), Chiqui Fernández (Doña Vicenta / Pili ), Sonsoles Benedetto (Doña Matilde), Markos Marín (Marcelino), Lucía Quintana (Maribel), Javier Lara (Don Luis), Elisabet Gelabert (Rufi), Macarena Sanz (Niní),
Con la colaboración de Carlota Gaviño como Susana
Dirección: Gerardo Vera
Duración: 1 hora y 50 minutos (previsión)
Estreno en Madrid: Teatro Infanta Isabel, 18 de julio de 2013
 
 SONSOLES BENEDETTO / LUCÍA QUINTANA / ALICIA HERMIDA
 
 MACARENA SNAZ / CHIQUI FERNÁNDEZ / JAVIER LARA /
ELISA GELABERT
FOTO: GREY GARDEN 


José Ramón Díaz Sande
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