Nosotros, hijos de Eichmann. Crítica Imprimir
Escrito por Jerónimo López Mozo   
Sábado, 06 de Febrero de 2010 20:46

 



NOSOTROS, HIJOS DE EICHMANN DE TRAGEDIAS HUMANAS
[2005-10-09]

En 1960 Adolf Eichmann fue secuestrado en una calle de Buenos Aires por agentes del MOSAD, trasladado a Israel, juzgado y condenado a morir en la horca, lo que sucedió en 1962...

NOSOTROS, HIJOS DE EICHMANN
DE TRAGEDIAS HUMANAS

Título: Nosotros, hijos de Eichmann.
Autor: Günther Anders.
Dirección: Cesar de Vicente Hernando.
Decorado y vestuario: Unidad de producción Alcores.
Luminotecnia y sonido: Lorena de Vicente y Santiago Viher.
Música: Paul Dessau, Carl Marie Von Weber, Mozart y Marin Marais.
Intérprete: Mariano Llorente Grande.
Voces en off: Esther Ortega y Santiago Viher.
Producción: Unidad de Producción Alcores.
Estreno en Madrid: Sala Youkali, 23-IX-2005.

En 1960 Adolf Eichmann fue secuestrado en una calle de Buenos Aires por agentes del MOSAD, trasladado a Israel, juzgado y condenado a morir en la horca, lo que sucedió en 1962. Había sido director de la Oficina de Seguridad del Reich, que se ocupaba de de aplicar la política de “solución final” al problema judío mediante la creación de los campos de exterminio. Al concluir la contienda mundial, huyó de Alemania y, tras recorrer diversos países latinoamericanos, se instaló en la capital argentina, donde vivió, hasta su captura, bajo nombre falso.

En 1964, es decir, dos años después de la ejecución del criminal de guerra nazi, el filosofo judío, nacido en Austria, Günther Anders publicó una carta abierta dirigida a Klauss, el hijo de Eichmann, seguida de un apéndice en el que respondía a unas arrogantes declaraciones que había formulado en defensa de su padre. Anders, cuyo verdadero apellido era Stern, había sido alumno de Heidegger y de Adorno y ya en sus primeros escritos se ocupó de denunciar públicamente el ascenso del nazismo. La llegada de Hitler al poder, le llevó a Estados Unidos, donde fue acogido por Marcuse y ejerció de secretario particular con Bertolt Brecht. Tras la guerra mundial, el horror del holocausto y la destrucción causada por los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki influyeron decisivamente en que enarbolara la bandera del pacifismo y trabajara a favor de la paz mundial. Instalado de nuevo en Europa, en 1956 escribiría Lo obsoleto del ser humano y, en 1959, En los límites de la conciencia. En la primera obra, el autor hace un minucioso recorrido por la vida cotidiana, fijando su atención en la falta de conformidad entre el desarrollo tecnológico y el pensamiento individual y social. En 1986, abandonó el pacifismo para proclamar que el desenfreno armamentístico, la destrucción del medio ambiente y la perdida de los valores democráticos legitiman la violencia ciudadana como única arma capaz de enfrentarse a la del Estado. De esos años data la continuación de la carta que Anders había dirigido al hijo de Eichmann, en la cual rebatía los argumentos con los que éste justificaba la conducta de su padre, tanto durante su pasado criminal, como en su comportamiento ante el tribunal que le juzgó.

Estas cartas son las que Alcores, veterana compañía que cumple veinte años de vida, los últimos asentada en el barrio de Vallecas, ha llevado a la escena. Lo que ofrece al espectador es un discurso en el que queda recogido el pensamiento de su autor ante acontecimientos que le tocó vivir, como la revolución industrial, el máximo rendimiento como meta del ser humano, que, ante el poder de las máquinas, se va convirtiendo en un elemento caduco por inservible, la acumulación de manufacturas útiles e inútiles… Escrito denso y de contenidos tan diversos y ricos que sólo puede ser asimilado en su totalidad mediante su lectura reposada, algo que el teatro no permite. Aceptada esa limitación, Cesar de Vicente ha hecho una labor dramatúrgica rigurosa y de enorme interés, pues, hasta donde era posible, ha aliviado la aridez de un texto no concebido para la escena. Lo ha fragmentado, presentándolo dividido en tres actos y dotándolo de un hilo argumental que enmascara su condición de ensayo. Ha empleado, por otra parte, abundantes recursos no verbales, incluyendo numerosas proyecciones. En cuanto a la acción, se desarrolla tanto en el escenario, como en todos los rincones de la sala, los cuales son recorridos por su único protagonista. También él se desdobla. Es, sucesivamente, técnico, sociólogo, abogado, psicólogo, político y sindicalista. Mariano Llorente Grande da vida a ese personaje plural. Hay que alabar el gigantesco esfuerzo que realiza, tanto físico como mental. Pero más, aún su talento de actor. Su trabajo es digno de elogio.

 

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JERÓNIMO LÓPEZ MOZO
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Última actualización el Viernes, 26 de Marzo de 2010 18:25