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The Flying Karamazov Brothers.4Play.Crítica PDF Imprimir E-mail
Escrito por José R. Díaz Sande   
Martes, 04 de Octubre de 2011 15:18
 

THE FLYING KARAMAZOVBROTHERS . 4PLAY

LA GRAVEDAD NO EXISTE 

Capaces de lanzar al aire los más insólitos objetos. 

THE FLYING KARAMAZOVBROTHERS . 4PLAY

LA GRAVEDAD NO EXISTE

PARA ESTOS RUSOS, NO RUSOS

 

 
 FOTO: THE FLYING KARAMAZOV BROTHERS

Dmitri, Alexei, Pavel y Zossima son cuatro hermanos, los Karamazov, con una sorprendente habilidad en las manos: los malabares. Son hermanos en la ficción y les une además de los malabares, el ser músicos y hombres de teatro en la línea de la comicidad.

 

El peso del espectáculo está en los malabares. Son capaces de lanzar al aire los más insólitos objetos. No solamente lanzan las clásicas “mazas”, o pelotas, sino que también los más extraños objetos que van desde un saco de dormir hasta un rollo de papel higiénico. Nada se les resiste. Ni siquiera el espectacular juego malabar con antorchas de fuego que, situando a una espectadora en el centro y evocando la quema de brujas de otros tiempos,  los cuatro hermanos se las van cruzando entre sí.  La tónica de estos juegos consiste en intercambiarse las mazas, a veces programado y otra de improvisación sin saber quién va a lanzársela a quien, y todo ello con una aparente naturalidad, como si fuera un juego de niños traviesos.

 

Un aspecto más novedoso es que el lanzamiento de las mazas no se limita solamente a la habilidad de lanzarlas al aire, sino que el ruido que producen al cogerlas en las manos van creando diverso ritmos musicales o bien golpean sobre una especie de pandereta, a modo de instrumento de percusión.

 

Este aspecto de los malabares evoca el mundo del circo, junto con el modo de interpretación cercana al clown, sin necesidad de la nariz o los grotescos maquillajes.

 

Malabares y payasadas van guiadas por una llamémosle “dramaturgia” con cierto tono crítico sobre la sociedad americana, llevándolo a un ámbito social más allá de las fronteras norteamericanas. Y aquí se encuentra, para nosotros, el punto débil. Hay secuencias como la de la parodia de una familia minera de polacos, que habita en Virginia. El colectivo polaco en América es notorio y posiblemente sus costumbres y su “endogamia”, según  afirman ellos, es causa de cierta hilaridad o, al menos, llama la atención. La misma parodia de las danzas dicen poco al público español. Por el contrario, conectamos más con la parodia del ballet clásico. Hay referencias discretas al mundo español, cuya seña de identidad la plasman en el “cojón” del toro, el cual en la alimentación recibe el nombre de “criadillas” y pertenece al mundo de la exquisitez. No sé si los cuatro hermanos las han podido saborear. No van desencaminados si contemplamos las siluetas de los toros negros en las carreteras.

 

Todo este mejunje de estilos, además de esa dramaturgia crítica sobre hacer saltar por los aires ciertos comportamientos humanos, va musicado tanto con instrumentos naturales como son cajas de cartón o auténticos instrumentos musicales: piano,  oboe, trombón, tuba, con los cuales hacen alarde de manejarlos con gran facilidad y en circunstancias corporales difíciles.

 

Durante todo el espectáculo, desde el comienzo, hay una gran interactividad con el público, el cual tras los lógicos minutos de desconcierto, no solamente ríe sino que participa activamente, toca las palmas, se levanta de sus asientos, corea etc… El domingo 2 de octubre, el público participó con entusiasmo y también los niños, aunque el espectáculo no es exclusivamente para niños, sino para lo que ahora se da en llamar “público familiar”, en cuanto que niños y adultos disfrutan de la fiesta teatral. Hay pequeños términos, pocos, subidos de tono, pero lo dulcifican pidiendo perdón a los niños.

 

Cabe destacar la escenografía que en silueta nos transporta a a los rascacielos de Estados Unidos, pero al encenderse la luz están formados por pilas de cajas de cartón. La metáfora plástica no puede estar más clara.

 

Al ser unos malabares engranados en un texto teatral que tienen que decir, asombra que los cuatro hablen en castellano, aunque con acento, pero con fluidez.

 

Todo el espectáculo esta regado por el humor que rompe, desde el inicio, las barreras entre escena y platea. Al final los aplauso fueron reiterados y entusiastas.

 

Título: The Flying Karamazov Brothers, 4 Play

Coreografía: Dough Elkins

Música original: Mark Ettinger, Dough Wieselman, Howard Patterson

Diseño escénico: The Flying Karamazov Brothers

Diseño de vestuario: Susan Gilferty

Diseño de iluminación: David Hutson

El Zar malabarista: Rod Kimball

Relaciones con la prensa: Richard Kornberg y asociados

Publicidad: Elizabeth Findlay

Relaciones comerciales: HHC Marketing

Productora: La Vie Productions

Dirección general: Two Step Productions

Productor asociado: Scott Perrin

Productores ejecutivos: Roy Niederhoffer & Jenny Lewowitz

Producido por: Paul Magid

Ayudante del Director Musical: Stephen Bent

Intérpretes: Paul Magid (Dmitri), Mark Ettinger (Alexei), Roderick Kimball (Pavel), Stephen Bent (Zossima)

Director musical: Mark Ettinger

Director: Paul Magid

Estreno en Madrid: Teatro Compac Gran Vía, 21 – IX – 2011.

 FOTOS: THE FLYING KARAMAZOV BROTHERS

 

 


José Ramón Díaz Sande
Copyright©diazsande

 
 
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Última actualización el Martes, 04 de Octubre de 2011 15:56
 
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