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¡Viva la ópera! PDF Imprimir E-mail
Escrito por José R. Díaz Sande.   
Lunes, 05 de Abril de 2010 17:10

¡VIVA LA OPERA!
BURLA, BURLANDO...

[2008-07-31]

En 1987 aparecía la Ópera Cómica de Madrid con ¡Viva la Ópera! Era una concepción nueva y divertida del mundo de la lírica, al mismo tiempo que se trabajaba con una nueva visión del mundo en lírico en lo que respecta la interpretación. Dejaba de ser un museo empolvado.


 

Reseña, 1987
num.  175,
pp. 8-9

¡VIVA LA OPERA!
Burla, burlando...

En 1987 aparecía la Ópera Cómica de Madrid con ¡Viva la Ópera! Era una concepción nueva y divertida del mundo de la lírica, al mismo tiempo que se trabajaba con una nueva visión del mundo en lírico en lo que respecta la interpretación. Dejaba de ser un museo empolvado.


Título: "¡Viva la ópera!".
Autor: Gaetano Donizetti, sobre una farsa de Simeones A. Sografi.
Adaptación y traducción: José Luis Alonso de Santos.
Música: G. Donizetti.
Adaptación musical y recitativos: Luis Alvarez y F. Matilla.
Escenografía y vestuario: Gregorio Esteban.
Producción: Opera Cómica de Madrid.
Orquesta: Orquesta Sinfónica Ciudad de Valladolid.
Intérpretes: Ana M. Leoz, Francisco Matilla, M.' José Sánchez, Luis Alvarez, Juan Pedro Marques, Manuel Bermúdez, Ricardo Muñiz.
Dirección musical: Luis Remartínez.
Dirección escénica: Horacio Rodríguez Aragón.
Estreno  en Madrid: 24 de abril de 1987 en el Teatro Albeniz, Madrid

FOTO: FERNANDO SUÁREZ

¡Viva la Opera! de Gaetano Donizetti prosigue el intento de acercar la ópera al gran público, José Luis Alonso de Santos ha revisado, añadido, traducido e hilvanado un antiguo texto cómico de Donizetti: La Convenienze e le inconvenienze teatrali. Una comedia satírica de corte operístico (la clásica ópera bufa) que pone en solfa a actores, directores y empresarios mediante sus pequeñas/grandes rencillas. Tema, hoy nada nuevo, y que tiene abuelos y herederos. Baste citar en España El dúo de la Africana de Caballero en el ámbito musical.

Un escenario de ensayo es el primer rompiente de la trama. Se ensaya Rómulo y Escilia, gran ópera de corte romano con emperadores, legiones y vestales. Fustes clásicos, clámides y túnicas. El ensayo descubre los tópicos-típicos personajes esquematizados y, en parte, heredados de la tradicional Commedia dell'Arte: la "prima donna" endiosada, su marido "manager" y guardaespaldas, la triple primeriza ansiosa de las candilejas y buscona del triunfo, el empresario, el director y la inevitable "mamma" de la tiple que responde al nombre de Agata. Rencillas, celos y celadas llevan a la dimisión del primer tenor y de la característica que serán sustituidos por el marido de la "prima donna" y por la "mamma" de la tiple. Así cae el telón entre aplausos.

La segunda parte es el ensayo general de Rómulo y Escilia. Decorados grandilocuentes en tela y con perspectivas al uso. El enredo se entrevera con la obra a representar. Situaciones cómicas, vuelta a las zancadillas y así en un "infinitum" hasta el final que se alarga.


FOTO: FERNANDO SUÁREZ
El texto, para los tiempos que corren, es una nadería graciosa y no original, pero se acoge con gusto. Si somos menos indulgentes la trama comienza a convertirse en un "bolero de Ravel" sin las acertadas variaciones progresivas del compositor. Se trata, sin embargo de un texto bien compuesto en la adaptación. Se opta por dos idiomas: el castellano para la historia de los actores y el italiano para los fragmentos de Rómulo y Escilia que ensamblan más con la estructura operística tradicional: arias, dúos, concertantes, coros. (Partes musicales que no todas pertenecen al original sino que algunas están tomadas de otras obras de Donizetti, a juzgar por el programa de mano y por ciertos recuerdos).

El hecho de la traducción, aquí solo parcial, responde al proyecto de ofrecer la ópera, y sobre todo la cómica, en lengua venácula. Algo que otros países ya han experimentado con la Opera Clásica, en sus liceos de élite. En esta versión se tolera la ambivalencia del castellano y el italiano, toda vez que es teatro dentro del teatro. De todos modos podría haber sido traducida totalmente. El por qué no se ha hecho se me oculta: ¿evitar una dificultad en el traductor? ¿mantener mejor las dos historias? ¿criterio musical por el que la fonía de un idioma va muy unida a su lenguaje musical? ... De todos modos hay que alabar un buen trabajo en la revisión del texto, aunque hubiera sido de desear más brevedad, ya que la trama no da mucho más de sí y los "gags" terminan por repetirse.

La Orquesta Sinfónica Ciudad de Valladolid bajo la dirección de Luis Remartínez, cumple bien su cometido acompañando a voces seguras y brillantes como son la de Ana María Leoz, Francisco Matilla, Mª José Sánchez y Luis Álvarez (la "mamma" Agata interpretada por un bajo sin recurrir a ficciones de voz). Si se quiere no son del todo operísticas, pero saben prestar el doble juego de la comicidad y de la melodía a las arias y dúos que a veces terminan por imponerse sobre el tono jocoso general y aquí ocurre un pequeño milagro. El público rompe el tradicional silencio sacral del aria para reír, porque simultáneamente sucede algún "gag", sin que ello desmerezca o se deje de prestar atención al valor interpretativo de la cantante. Se sabe conjugar el texto con la melodía. Se consigue que, a pesar de los farsesco de la obra, lleguen las cálidas melodías de Donizetti que denuncian la suavidad de otros melodramas suyos.


Foto: fernando suárez

Horacio Rodríguez Aragón, responsable de la dirección escénica, consigue un buen juego de las situaciones, movimientos y agilidad con unos intérpretes (los cantantes) que, tradicionalmente, caen en la rigidez del cartón piedra, aunque cada vez menos. Aquí sucede todo lo contrario. Reconocemos personajes, situaciones y acción dramática como si de un teatro de prosa se tratara. Ana Mª Leoz con su "prima donna", sobre todo en el primer acto (en el segundo su personaje queda más oculto), matiza la grandielocuencia con gracia y sin estridencia; Fransico Matilla, en el papel de Procolo, su marido, muestra gran soltura y comicidad que lleva a la sonrisa; Mª José Sánchez, la tiple arrivista, arriesga sus notas con una difícil expresión corporal en un caricaturesco juego de amor; Luis Álvarez (Agata) proyecta una "mamma" llena de gracia y simpatía que termina por ser el motor de la escena. El conjunto aporta un estilo similar con dosis de entusiasmo.

¡Viva la ópera! es una bonita velada a la que sólo se le puede achacar una cierta morosidad hacia el final. Pide algunos recortes.


José Ramón Díaz Sande
Copyright©diazsande
(1987)


TEATRO ALBÉNIZ
Teatro de la Comunidad de Madrid
C/ de la Paz, 11
28012 - Madrid
Tf. 91 531 83 11
Metro: Sol
Autobuses: 3,515,50,51,52,53,150
www.teatroentradas.com

 

Última actualización el Sábado, 08 de Mayo de 2010 10:56
 
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